
Especie: Cóndor Andino (Vultur gryphus )
Chip:
Sexo: macho.
Edad: adulto.
Origen: silvestre.
Procedencia: Salta.
Nombre: Inka
Llegada al CRCA: 2 de Febrero del 2007.
Peso a su llegada: 9 Kg
El 30 de Enero del 2007, la FBA recibe un llamado de Sebastián Musalem, miembro de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta (SEMADES), informando de un cóndor macho juvenil que se encontraba en la casa de un particular. El ejemplar estaba alojado en un pequeño recinto en exhibición atado con una soga en una de sus patas. Puesto que se prohíbe la captura y tenencia de estos animales, personal de Gendarmería de la provincia procedió a realizar la incautación cediendo posteriormente el ejemplar a la SEMADES.


De este modo, y dentro del marco del convenio firmado entre la FBA, SEMADES y la Fundación Temaikén el cóndor rescatado fue derivado al Centro de Rescate del Cóndor Andino (CRCA) que tiene cede en Escobar, Buenos Aires.
El traslado fue realizado el 2 de Febrero del 2007 por vía aérea gracias al apoyo de la Fundación Aerolíneas Argentinas. El ejemplar fue recibido en Aeroparque por personal de la FBA y Fundación Temaikén e inmediatamente fue llevado al Hospital Veterinario donde fue dispuesto en un recinto en aislamiento humano.




Una vez en el Hospital Veterinario, el Dr. Gustavo Gachen y su equipo se encargaron de realizar los estudios de rutina incluyendo la extracción de muestras de sangre, toma de placas radiográficas y registro de su peso (9kg.). Los análisis mostraron que el ejemplar se encontraba en buen estado, sin presencia de traumatismos, lesiones óseas o cuerpos extraños en su organismo.




Radiografías de torso y alas. Sin evidencias de traumatismos ni cuerpos extraños.
Una vez finalizada la cuarentena preventiva, Inka fue trasladado al CRA (Centro de Rehabilitación en Aislamiento) donde fue dispuesto en un recinto con la posibilidad de interactuar a través del alambre con cóndores de distinto sexo y edad.
Allí fue observado rutinariamente por personal de la FBA para asegurar que su comportamiento fuera el de un animal silvestre, condición fundamental para permitir su posterior liberación. Asimismo, fue observado durante las comidas viéndose que aún no tenía la experiencia suficiente para alimentarse sólo. Inka aún no ha aprendido a abrir los cueros de animales muertos.
A la luz de estas observaciones y para asegurar una reintroducción exitosa del ejemplar se decidió liberarlo en un lugar donde pudiera hacerse un intenso seguimiento y donde se contara con la posibilidad de ofrecerle alimento en caso de que él no pudiera hallarlo.